Los “tabúes” como origen de la crisis e impactos en el crédito al consumo

Julio Tudela – Director Financiero. Cetelem España. Grupo BNP Paribas

Existen ciertos “tabúes” que siempre han formado parte de la economía de libre mercado, y que han sido generalmente aceptados y asumidos gracias a la creación de un contexto que permitía su retroalimentación y, por tanto, su sostenimiento en el tiempo.

La crisis económica actual, que monopoliza la vida social y política de la mayor parte del planeta, ha sido generada por cambios que se han producido en ese contexto. Esos cambios ya no nos permiten continuar en la espiral que se venía manteniendo y han hecho aflorar los “tabúes” que, a día de hoy y por las circunstancias, podemos afirmar fueron “antaño” generalmente aceptados. Esto nos ha conducido hacia una crisis, efectivamente; pero no sólo económica, sino de confianza, social y también de lo que podría denominarse una crisis de valores creados que afecta, entre otros, al consumo.

Si nos paramos a reflexionar, el consumo es vital para el crecimiento económico; tan vital que si nadie consumiese, el crecimiento literalmente “moriría”. Así, el consumo ya sea al contado o a crédito, se puede definir con una sencilla palabra de cuatro letras: “vida”. Y esa “vida” se puede disfrutar de una manera sosegada y prudente, o de una manera desenfrenada que nos lleve a graves consecuencias, tales como las que lamentablemente vivimos en la actualidad.

¿Pero por qué es una crisis de valores creados? En mi opinión, intentamos justificar como algo normal que se gaste más de lo que se ingrese, debido a un nivel de vida, excesivamente cómodo, que socialmente se ha convertido en una «costumbre».

Lo vivimos a diario. Esta «costumbre» de gastar más de lo que se ingresa no sólo la percibimos en los particulares, sino en todo tipo de Instituciones. Así, el crédito, que permite anticipar una ilusión en base a la confianza, debe ser responsable. De manera más precisa debemos decir que el crédito sólo puede permitir el endeudamiento cuando este es adecuado, sostenible y sano. El Crédito Responsable es un factor fundamental en base a la lógica de generación de valor, riqueza, estabilidad y empleo de cualquier economía actual.

Pero no olvidemos que la responsabilidad es de todos, tanto de quien lo concede como de quien lo utiliza. ¿Invertiría Vd. en acciones de un banco que presta dinero aún a sabiendas de que nadie se lo devuelve? ¿Le confiaría Vd. sus ahorros, su pensión o su nómina? Anticipando su respuesta, la contradicción entre ambas posiciones se antoja bastante obvia.

Y demos un paso más, ¿por qué está socialmente aceptado de igual forma el buen y el mal pagador? ¿Acaso el segundo tiene más derechos que el primero? ¿Invertiría Vd. en acciones de una empresa que no diera beneficios? No olvidemos que un banco sigue siendo una entidad cuyo objetivo es remunerar a sus accionistas; fin último de cualquier agente económico con independencia del sector en el que opere. Las entidades de crédito son empresas privadas como las de cualquier otra área de la economía; que han de respetar la singularidad de su negocio, sometido a una regulación, vigilancia y fiscalización mucho más exigentes que las de otra empresa no bancaria.

Dejando a un lado temas políticos, no por restarles importancia sino por tratar de ser lo más objetivos posible en nuestras reflexiones, existe una profunda confusión en el entendimiento de qué es un crédito y para qué sirve. Por ello, en Cetelem abogamos por el concepto de Crédito Responsable no como un camino, sino como el camino para lograr un desarrollo y prosperidad sostenibles, lleno de oportunidades para todos.

¿Has adivinado cuáles son los tabúes?

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