De la cartera de cuero a la cartera digital

Muchos afirman ya que la cartera digital (del concepto anglosajón “digital wallet” oe-wallet”) es la mayor revolución de los servicios financieros desde la aparición de la banca online.

Esta cartera digital no es más que una plataforma online que permite a los usuarios realizar transacciones en el comercio electrónico de manera más rápida y segura. Conceptualmente es igual que la cartera que todos llevamos encima; guardando información de valor y todo lo que necesitamos para hacer pagos.

Fuente: http://pandodaily.com/

En un principio, estas carteras fueron concebidas para almacenar la información de las tarjetas que el usuario utilizaba para comprar por Internet, de manera que no hubiera que introducir esa información en cada transacción ni se compartiera directamente con el comercio. Poco a poco estas carteras están evolucionando para ofrecer a los usuarios otros servicios, por ejemplo el almacenaje de información que pueda serle útil sobre sus compras online, tiendas recurrentes u ofertas adaptadas.

Este sistema beneficia a usuarios y comercios: “La mejora de la experiencia de pago online se traduce en un menor número de ocasiones en las que el consumidor desiste de la compra y, por tanto, una mejora del ratio de conversión de ventas de las tiendas”, según explican responsables de Visa.

Pero, ¿están los consumidores dispuestos a cambiar su cartera en el pantalón por una cartera digital?

Parece que sí existe muy buena voluntad hacia este cambio.

comScore.com preguntó a más de 2.000 consumidores de Estados Unidos si preferirían usar esta cartera digital en la tienda física o sólo en el e-commerce. El 52% dijo que en ambas opciones.

El concepto de cartera digital está íntimamente ligado a los smartphones, a los que empezamos a referirnos de esta manera cuando son capaces de realizar pagos a través del NFC.

Los smartphones, ciertamente, son ya las carteras de cuero del ciudadano del siglo XXI: hemos quitado las fotos de nuestros hijos para tenerlas sólo en el móvil y hemos pasado las notas con teléfonos, recordatorios y listas de la compra… Es lógico pensar que la tecnología siga trabajando en terminar este traspaso para permitirnos operar con nuestro documentos de identidad y tarjetas de crédito a través del teléfono, y quitarnos así “un peso de encima”.

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